¿ QUÉ HAGO SI EL OTRO INSISTE?

Este punto es el gran olvidado en muchos paquetes de herramientas que se promulgan para aprender a ser asertivos.

Muchas personas saben (o aprenden) a decir que No, pero ¿y si el otro insiste? ¿y si utiliza un chantaje emocional, una ironía, un desprecio? ¿ Si me habla agresivamente o me grita? Seguramente, la persona recién estrenada en este campo del decir No se vendrá abajo con facilidad y tendrá la sensación de que estas estrategias no valen para ella.

Hay que tener muy en cuenta este factor, ya que lo normal es que los demás insistan. Tanto el vendedor, como el jefe o el grupo de amigos intentarán, cada cual por sus razones particulares, que cedas y hagas lo que ellos demandan. Por lo tanto, junto al aprendizaje de estrategias asertivas hay que aprender a afrontar las inevitables insistencias.

Una de las cosas más útiles es realizar un análisis de las estrategias del/a otro/a. Lo que solemos hacer cuando el otro insiste es introducirnos en el círculo angustioso de tratar de defendernos a la vez que sentimos que estamos perdiendo cada vez más terreno. En vez de ello, observemos al otro con calma, para ver qué está utilizando para convencernos .No son más que estrategias que está utilizando, pequeños movimientos de ficha para salirse con la suya.  Algunas de estas estrategias son: irse por peteneras e intentar desviar el tema; atacar con críticas globales; realizar chantajes emocionales; utilizar ironías; jugar a agotar: insistir e insistir hasta que el otro cede, etc.

Una vez sacada la estrategia, hay que actuarde la misma forma, utilizando a nuestra vez técnicas asertivas. Las dos estrategias más comunes para hacer frente a insistencias son:

 DISCO ROTO O RAYADO

Consiste en volver al punto esencial, repitiendo nuestro punto de vista una y otra vez con tranquilidad y sin entrar en discusiones ni provocaciones con las que el otro, seguramente, intentará confundirnos.

– ¿ Vas a venir a mi despedida de soltera?

– Mira, no voy a poder, es que ese día mi marido está de viaje y no tengo con quién dejar a los niños

– Anda, inténtalo, ya sabes lo importante que es para mí que vengas

– Sí, ya lo sé, pero no puedo dejar a los niños con nadie

– Contrata a una canguro

– Ya, pero prefiero ocuparme yo de los niños

– Pues déjalos solos, ya son mayorcitos…

– Ya, pero ya te digo que prefiero quedarme con ellos

– ¿ Le vas a hacer esto a una amiga?

– Ya te he dicho que lo siento de verdad, pero no puedo dejar a los niños con nadie.

TÉCNICA PARA PROCESAR EL CAMBIO:

Consiste en desplazar el foco de discusión hacia el análisis de lo que está ocurriendo entre las dos personas. Es como si nos saliéramos de la situación en la que nos encontramos y nos viéramos desde fuera. Así, podemos decirle a la otra persona cuál es la estrategia que creemos haber detectado en su insistencia:

 Me parece que estás intentando desviar el tema, y yo quiero que continuemos hablando sobre esto.

Nos estamos enzarzando, sacando trapos sucios y no vamos a llegar a nada.

No tengas miedo de que la otra persona insista en su punto de vista. Es normal que lo haga y no significa nada perjudicial para ti. Contempla su respuesta como una mera estrategia y concédete el derecho a sacar tú también tus estrategias.